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El porque de Los tiempos de La Radiolina.

Este Blog tratará de llevar a los lectores a temas del pasado, que son parte de nuestra memoria colectiva, y recuerdos gratos de nuestra niñez. Se comentará de todo un poco, prevaleciendo temas de interés cultural, poblacional (que hacíamos en esa época), la música y otros artículos que en el camino irán saliendo de nuestro baúl del recuerdo.

No faltarán las anécdotas ocurridas en nuestros barrios, o los paseos contados en forma amena y con un poco del imaginario redactar.

Espero lo disfruten y aporten comentarios e ideas para potenciar este incipiente Blog. 

Además agregaremos música, de toda clase, para que estemos al tanto de lo que existe por ahí y no escuchamos en la Radio.

Veremos en el camino, que aporte podemos entregar a ustedes nuestros lectores. Esta construcción de un blog dedicado a la memoria colectiva, se va a incrementar mientras más aportes nos lleguen, ya que esto hace que el equipo de redacción recuerde otras anécdoras e historias.

Los dejo con Los Tiempos de la Radiolina.

Información de la Página y Nuestros Correos.

Editor y Creador de "Los Tiempos de la Radiolina": Carlos Fernandois Olivares.

Mis teléfonos: 725 2662 (fijo) y 09-0223 776 (cel.)

Para cualquier información o aporte a este espacio, escribir al correo que acá se indica: 

 contandoelcuento@gmail.com

 

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Le Monde Diplomatique, informa...Abril 2011.

Enviado por Taller Miró el 04/04/2011 a las 01:35 PM

133.jpgLea al final de este mail artículo completo sobre Japón
____


LE MONDE DIPLOMATIQUE de abril en quioscos:
Dossier sobre energías por Raúl Sohr, Paul Walder, Sara Larraín y
Gloria Baigorrotegui.
Además: debate sobre Superphénix en Francia y energía nuclear en India
Nueva crisis azota a la Iglesia Católica por Álvaro Ramis
Transnacionales del salmón al asalto de la Patagonia chilena por Juan
Carlos Cárdenas y Patricio Igor Melillanca
Las alzas, estragos de la especulación por Beatriz Michell
Cuba: hacia el "socialismo posible"
Obama pasea por su patio trasero por Libio Pérez

Dossier: Revueltas en África del Norte
La economía en el centro de la “primavera árabe”
Libia. Revolución contra la “beduinocracia” y su líder
Petróleo, la clave de Libia
Marruecos frente a otro modelo de democracia

Ciberataque contra Irán
A la captura de la agricultura orgánica
Italia redescrubre a su clase obrera
Modelo de gestión de formación de capital humano
en la Universidad Arturo Prat
Cirugía estética para sortear la crisis
Stéphane Hessel, una vida de novela ¡Indignaos! por Ignacio Ramonet
CLACSO: Políticas Sociales y Desarrollo. Los desafíos para las izquierdas
de Chile y Uruguay.

Ver extractos en:http://www.lemondediplomatique.cl/

Este número de Le Monde Diplomatique cuenta con ilustraciones de los
siguientes artistas: CARLOS ARAYA VARGAS, ÓSCAR GACITÚA, MARÍA ELENA
CÁRDENAS, XIMENA MANDIOLA, CARLA GARLASCHI, OSCAR BARRA, FELIPE
CASTILLO, CHRISTIANE POOLEY, MARÍA EUGENIA SAHLI, XIMENA ARMAS, PAULA
DÜNER, FRANCISCA DÉLANO, MICHAEL WRIGHT-MORGADO, ULRICH WELSS,
SEBASTIÁN VALENZUELA, EDUARDO ABELA Y EDITH DE GINESTET.


______________________________

_________________
Tenemos el placer de invitarle a las siguientes actividades:

Martes 5 de abril: Presentación del ex-senador Jorge Lavandero sobre el
robo del cobre de todos los chilenos.
La evidencia del saqueo del mineral chileno efectuado por las
multinacionales en los últimos 25 años, con la complicidad de la élite
empresarial y las autoridades gubernamentales.
Martes 5 de abril a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)

Miércoles 6 de abril: "El Magreb y el Medio Oriente: reconfiguración
política, imperialismo y luchas sociales."
Exponen: Rodrigo Karmy, Eugenio Chahuan, Kamal Cumsille, Ricardo
Marzuca (Académicos Centro de Estudios Árabes)
Convoca: Corporación Nexos.
Miércoles 6 de abril a las 18 horas en la librería Le Monde
Diplomatique San Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)

Jueves 7 de abril:Documental: "NO BASES: América Latina una región de Paz"
Participará la abogada Alejandra Arriaza. Invita el Observatorio por
el Cierre de la Escuela de las Américas.
Jueves 7 de abril a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique San
Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)

Viiernes 8: Encuentro del escritor Luis Sepúlveda con los lectores de
Le Monde Diplomatique.
Viernes 8 de abril a las 18 horas en la librería Le Monde Diplomatique
San Antonio 434 local 14. (Entrada liberada)

Más actividades: http://www.lemondediplomatique.cl/AGENDA-Encuentros.html
________________________________________

NUEVO LIBRO: AGROBIODIVERSIDAD
Derechos de propiedad intelectual sobre lo vivo y el mejoramiento de
especies agrícolas
Libro AGROBIODIVERSIDAD en venta a $2.950 en quioscos, librerías,
FERIAMIX y librería de Le Monde Diplomatique, San Antonio 434, local
14 y en internet en:
http://www.editorialauncreemos.cl

NUEVO DVD: LA TIERRA SIEMPRE LA TIERRA
¿Qué dicen los mapuche que aparecen en esta película y que muchos en
la sociedad chilena no quieren oír?: “No dejaremos de luchar por la
tierra porque la vamos a defender como a nuestra madre”.
DVD en venta a $3.990 en Le Monde Diplomatique, San Antonio 434, local 14.
En internet en: http://www.editorialauncreemos.cl

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JAPÓN: VUELVE EL TERROR ATÓMICO

El Estado a la deriva

por Harry Harootunian*


La catástrofe en la central nuclear de Fukushima que siguió al sismo y
el tsunami que azotaron Japón puso de manifiesto la incapacidad para
hacerle frente de un Estado debilitado, como ocurrió en su momento con
el huracán Katrina y las autoridades de Estados Unidos. Tanto el
gobierno de Tokio como la empresa privada Tepco, propietaria de la
central, minimizaron al principio la magnitud del desastre. Desde
entonces, el temor y la inquietud de la población no han dejado de
crecer, y nadie puede vaticinar cuál será la salida.

El Japón tradicional consideraba los fenómenos naturales, como las
sequías, las epidemias, las erupciones volcánicas o la caída de
estrellas fugaces, e incluso la llegada de extranjeros, como resultado
de la negligencia de las clases dirigentes. En la medida en que el
orden social se fundamentaba en una naturaleza que trataba de imitar,
todo cambio era percibido como una advertencia, el signo premonitorio
de catástrofes más graves, las que a su vez anunciaban la caída del
régimen en el poder. "Cuando los dirigentes son malos, ocurren
catástrofes naturales", explicaba con fatalismo una anciana de Tokio,
citada por el diario The New York Times del 20 de marzo. Su comentario
ilustra una visión ancestral de la sabiduría en política.
Al anunciar que el desastre consecutivo al sismo del 11 de marzo fue
el mayor sufrido por Japón desde la capitulación de 1945, el Primer
Ministro Kan Naoto no dejó de señalar que el traumatismo sufrido por
su país remite al de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, su
historia reciente está jalonada por numerosos episodios funestos: el
terremoto y los incendios que arrasaron Tokio en 1923, matando a
140.000 personas, o el sismo de Kobe de 1995, que dejó seis mil
víctimas y daños materiales considerables, están ambos inscriptos en
las memorias. Por otra parte, los filósofos japoneses consideran que
la frecuencia de los terremotos es uno de los factores constitutivos
de la templanza que caracteriza la identidad nacional (1).
En un discurso público, el gobernador de Tokio, Ishihara Shintaro,
comparó el terremoto y el tsunami con una "venganza del cielo"
(tenbatsu). Consideró que se había tratado de un juicio divino para
sancionar "el individualismo rampante", el "materialismo" y "la
cultura del dinero", dinero que ahora deberá ser utilizado para
"barrer" ese modo de vida desenfrenado y volver a colocar al pueblo
japonés en el buen camino (2). Esa argumentación ya había sido
desarrollada luego del terremoto de 1923, y retomada por Hirohito en
1946, cuando, ante la eventualidad de ser juzgado por crímenes de
guerra (3), el emperador describió el enfrentamiento bélico como "el
resultado de la decadencia moral de un pueblo seducido por el
materialismo y el consumismo". De la misma manera, la diatriba del
gobernador Ishihara exonera oportunamente a la clase política de su
responsabilidad, y carga la culpa sobre el pueblo. A juzgar por las
dimensiones del desastre, el número de víctimas, la suerte de miles de
sobrevivientes victimas de una desesperación moral difícilmente
imaginable, que deambulan entre los escombros buscando a los suyos o
algunos pequeños trozos de su vida perdida, esas declaraciones
resultan particularmente fuera de lugar.
Más allá del balance humano, aún no realizado, y del gran desafío de
hacerse cargo de 400.000 personas actualmente sin techo, la central
nuclear de Fukushima concentra todas las inquietudes. Los escapes
radioactivos en la atmósfera hacen temer lo peor. En su discurso a la
nación, el presidente de la firma Tokyo Electric Power Company
(Tepco), operadora de la planta, se puso a llorar frente a las cámaras
de televisión. A la vez que expresaba su contrición y su compasión por
las víctimas, sorprendentemente dejó entrever elementos que permiten
pensar que la empresa no sabía muy bien lo que estaba haciendo. Ya en
2007 una central nuclear situada en el noroeste del archipiélago,
también administrada por Tepco, había sido dañada por un terremoto de
grado 6,8 en la escala de Richter (ver recuadro). Felizmente, las
consecuencias de ese accidente fueron mínimas, cuando el dispositivo
de seguridad no estaba en condiciones de hacer frente a un temblor de
esa magnitud. Más recientemente se oyeron acusaciones contra los
dirigentes de esa firma por haber asumido grandes riesgos al decidir
retrasar el proceso de enfriamiento de la central, para preservar el
reactor de una posible destrucción (4).

Colusión entre gobierno y empresas

Que el grupo Tepco sea el único autorizado a realizar cortes de
electricidad programados a escala nacional muestra los secretos que
hasta ahora presidían las relaciones entre intereses comerciales
privados y organismos públicos: una confortable asociación. Esa
situación, denunciada desde hace mucho por las asociaciones de
consumidores, en el caso de la energía nuclear toma una dimensión
particular. Pues en la materia, ya se trate de minimizar los peligros
o de ocultar recientes incidentes, tanto unos como otros en varias
ocasiones mostraron una actitud negadora casi criminal. Ciertamente,
la pérdida de confianza en el Estado, en la administración y en las
empresas no es algo nuevo, pero estos acontecimientos podrían acelerar
ese proceso de desafección que ya está bastante desarrollado.
La decisión adoptada conjuntamente por el gobierno y por Tepco de
implantar instalaciones nucleares en el Norte del país respondía a la
voluntad de fomentar el crecimiento en una región que, por razones
históricas que datan del Siglo XIX, mostraba un retraso en su
desarrollo económico. Se buscaba así evitar que la población siguiera
emigrando hacia las regiones más prósperas, en el Sur de la isla
principal. Pero al ver que la economía regional está en crisis, que
los efectos devastadores del cataclismo alcanzan a todo el país y se
extienden a la economía mundial, la opinión pública se pregunta si fue
razonable instalar una cadena de centrales nucleares a lo largo de un
litoral notoriamente expuesto a los tsunamis, en particular en la
costa de Sanriku.
A pesar de la falta de informaciones provenientes de las zonas
afectadas, todo indica que la población está inquieta por la falta de
reacción del gobierno. La lentitud con que llega la ayuda y los
materiales recuerda los días posteriores al terremoto de Kobe. Por
entonces, las autoridades habían demorado varios días en reconocer la
gravedad de la catástrofe, y casi una semana en iniciar las
operaciones de salvamento: un episodio que prefiguró la tardía y
defectuosa respuesta de Washington, diez años después, ante la
devastación causada por el huracán Katrina en el sur de Estados
Unidos.
A la vez que se impone la urgencia en ayudar a la población
desplazada, el temor a una contaminación radioactiva habita en todos
los nipones. Pero el peligro nuclear amenaza también con resquebrajar
el conjunto de la clase política en el poder desde hace más de sesenta
años, aún si por primera vez es un gobierno identificado con el
Partido Democrático de Japón el que dirige al país. El Estado,
mientras seguía alertando a la población sobre los riesgos inherentes
a la energía nuclear, contribuía a la vez a aumentar ese peligro.
Desde la década de 1950 los japoneses están sometidos a un orden
político que proclama las virtudes del trabajo y de la disciplina, y
fomenta el espíritu de sacrificio, el conformismo, la estabilidad, la
obediencia y la resignación. Paradójicamente, todo eso terminó
generando un cuerpo social totalmente indiferente a la inercia de una
democracia bipartidista, donde los cambios de mayoría no llevan a
cambios de  políticas. Lo que no impide a ese cuerpo social ser muy
crítico respecto de sus dirigentes, e incluso sublevarse.

El emperador como freno

Los cuestionamientos que comienzan a aparecer revelan una profunda
angustia colectiva ante los riesgos de contaminación radioactiva, a
pesar de las múltiples declaraciones tranquilizadoras del gobierno, en
particular en las zonas situadas fuera del perímetro de seguridad
establecido en torno a la central de Fukushima I (5). Todos los que
pueden, se van de allí, por ruta o por avión, en tren o en autobús,
como lo hacen los ciudadanos chinos, franceses o británicos. Las
imágenes de largas colas en las estaciones de combustible, de trenes
repletos, de miles de pasajeros partiendo en las estaciones
ferroviarias y en los aeropuertos, dicen más sobre el país real que
las lágrimas de los directivos de Tepco, e incluso que la excepcional
aparición del emperador Akihito en la televisión.
El emperador, que pidió a sus súbditos conservar la calma y confiar en
la solidaridad nacional, hizo recordar el discurso radiofónico
pronunciado en 1945 por su padre, el emperador Hirohito, anunciando el
fin de la guerra y pidiendo a la nación "soportar lo insoportable".
Sin embargo, contrariamente a su antecesor, el emperador actual no
reivindica una esencia divina: encarna la nación. Esa aparición
televisiva para pedir calma, paciencia y apelar a la esperanza
prolonga las consignas de paciencia y abnegación transmitidas por el
gobierno.
La utilización de su figura tutelar pone de manifiesto el lugar
central que aún ocupa el emperador en la sociedad japonesa, a la vez
que apuntala la idea de una venganza divina invocada por Ishihara y
legitima su intención de responsabilizar de la catástrofe al pueblo
japonés más que a sus dirigentes.
La mayoría de los japoneses consideran la institución imperial
obsoleta, pero se aferran a la persona del emperador y a la
perpetuación de la dinastía. Es esa contradicción la que permite que
un gobierno del siglo XXI instrumentalice su discurso con el objetivo
de prevenir eventuales alteraciones del orden público. El emperador
sigue estando en posición de pedir a su pueblo que acepte los arreglos
políticos existentes, en total contradicción con el espíritu de la
Constitución, según la cual el pueblo es soberano. Se trata de
transferir el sentimiento de lealtad que experimentan las personas
respecto de su comunidad social y étnica a una entidad política. La
identificación de un grupo con las formas políticas de gobernabilidad
se ve reforzada por el principio patriarcal, ya que el emperador es el
padre de la nación.
De esa forma, el gobierno muestra su voluntad de contener el fuerte
descontento, de canalizar las frustraciones y de evitar lo que sería
una dura pérdida de confianza en el sistema, al tiempo que se deshace
de su pesada responsabilidad. Sin embargo, la evidente incapacidad de
las autoridades para informar, ayudar y tranquilizar a la población,
podría poner en tela de juicio el esquema de identificación entre
soberanía popular y autoridad política, pacientemente construido desde
hace medio siglo.
Una larga serie de errores, y también la inercia ante las crisis y
ante los asuntos centrales del mundo contemporáneo, anuncian
nubarrones sobre la futura reconstrucción. Teniendo en cuenta la
decadencia del aparato estatal, cabe preguntarse si los dirigentes
japoneses serán capaces de obtener un triunfo comparable con los de su
pasado: la reconstrucción de Tokio en la década de 1920, o la creación
de una nueva nación al término de la guerra.

Notas:

1)  Ver Jean-Marie Bouissou, « L’apocalypse japonaise expliquée aux
Occidentaux », en el sitio web de Le Monde diplomatique, Francia.
2)  The New York Times, 20-3-2011.
3)  Ver particularmente Tetsuya Takahashi, «Le sanctuaire Yasukuni ou
la mémoire sélective du Japon», Le Monde diplomatique, marzo de 2007.
4)  Ken Belson, Keith Bradsher y Matthew L. Wald, « Officials may have
wasted time in reactor crisis, experts say », International Herald
Tribune, Paris, 21-3-2011.
5)  En un principio el perímetro era de veinte kilómetros, pero fue
extendido en los días siguientes a treinta kilómetros.


*Profesor de la Duke University y del Departamento East Asian Studies
de la Universidad de Columbia; autor de La lutte entre histoire et
mémoire: la contemporanéité du Japon de l’après-guerre, Miszu, Tokio,
2010.

Traducción: Carlos Alberto Zito
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